Ponencia[1]
El título de esta ponencia, Educación y Tecnología, sugiere una interesante tensión entre dos importantes factores de la nueva sociedad en construcción, la que algunas han denominado de la información, otros del conocimiento y unos menos, de la comunicación.
Los tratadistas de la cuestión social plantean que hoy el recurso clave es menos la tierra y las materias primas y mucho más lo es el conocimiento, no en forma pasiva acumulado en textos o en cualquiera de las formas digitales disponibles, sino en forma activa traducido en competencias para actuar, intervenir el contexto de la naturaleza y de la sociedad y proceder a su transformación.
Por cuenta de las tecnologías de la información y la comunicación, muchas actividades sociales están siendo repensadas, entre ellas la educación. El cambio permanente indica que estas reflexiones lejos de proveer soluciones definitivas, recetas mágicas y propuestas acabadas, lo que sugieren es un estado de pensamiento que logre identificarlas como una característica de la sociedad y por ende se vuelva necesario evaluarlas constantemente con el objeto de ajustar nuestras propuestas.
Desde luego que existen para la educación unos objetivos generales a partir de los cuales se han de derivar los diversos proyectos que incluyan la tecnología no como un fin en sí mismo, sino como una manera de llegar a aquellos.
Seguirá siendo cierto que la educación fija su cometido en lograr, para todos, hombres y mujeres, niños adolescentes, mayores y viejos, la apropiación del conocimiento para alcanzar mayores niveles de bienestar individual y colectivo, creando espacios para el ejercicio de la dimensión social del hombre a través de la comunicación y haciendo posible que en el reconocimiento del otro pueda encontrar su propia realización. Y entonces, ¿cómo interviene allí la tecnología?, ¿podrá ella impulsar ese proceso?, ¿es necesario contar con ella para llevarlo a cabo?, ¿podría ser ignorada en la educación?
Como se ve, una primera reacción sugiere un sinnúmero de interrogantes con los cuales se dimensiona esta nueva realidad, inédita en el desarrollo histórico y por lo mismo, con una gran demanda de alternativas innovadoras y creativas, en correspondencia no sólo con los nuevos escenarios sino primordialmente con las nuevas características del conocimiento, el cual“está en continua evolución y cambio por el aumento permanente de la información, acorde con el desarrollo de las diversas disciplinas y ciencias, y la evolución de las tecnologías de la información y la comunicación”[2] lo que se traduce directamente en inestabilidad en la medida en que se convierte en el capital central de la sociedad.
Y entonces, encontramos la incertidumbre como un asunto ligado a la construcción, aplicación y significación del conocimiento, derivado del surgimiento continuo de nuevas realidades y cambios en la cultura tradicional. De modo que habrá que volver una realidad cotidiana el abandono de las certidumbres –traducida en estructuras rígidas, jerarquías, divisiones funcionales y autoridad centralizada (Zand, 2002)- e instaurar ambientes y procesos centrados en la incertidumbre, con una connotación positiva que le restaure su capacidad de creación de conocimiento y no en la tradicional apreciación negativa de constituirse en un obstáculo para la innovación.
Además de la inestabilidad e incertidumbre, este conocimiento requiere la adopción de un punto de vista que induzca el análisis inter y transdisciplinario, una mirada que incorpore la multiplicidad de facetas de una realidad que no es posible agotar en un único punto de vista científico.
En último término, el conocimiento de cualquier realidad implica poner en escena nuestras estructuras y procesos mentales, de modo que aprender es mucho más que trabajar con la información y sistematizarla.
Estos elementos resumen lo novedoso del conocimiento, esenciales al momento de considerar a la educación como la vía posible para formar ciudadanos líderes que procuren un mejor país. De modo que una conclusión nos lleva directo a la consideración de un nuevo enfoque para la educación. En primer término, la educación no será más un asunto formal que sólo puede adquirirse o agotarse en la escuela, dicho de otro modo la escuela se agranda y al salirnos de los establecimientos convertimos a toda la sociedad en una gran escuela, con muchos más actores, con muchos más intereses y desde luego mucho más cercana a los problemas reales, de toda índole, que ella contiene. La escuela deja de ser el “reclusorio temporal” de los alumnos que aspiran a educarse y se convierte en una actriz clave de todos los procesos sociales, que no meramente educativos, pues en ese esfuerzo de construcción social lo educativo es uno de sus componentes. Nos educamos al construir sociedad y lo contrario también resulta cierto, al construir sociedad nos educamos.
La educación predominante ha sido el resultado de una concepción lineal en la cual existen una serie de etapas sucesivas que el estudiante debe superar de modo secuencial, de manera que ha de pasar un tiempo en la escuela preparándose para… y luego si, con las credenciales en su poder, construir sociedad, lo cual ha redundado, en muchos casos, en un aislamiento perverso y una separación de saberes que ha terminado por configurar mundos diferentes.
La educación será entonces un asunto permanente y característica esencial de todo proyecto individual y colectivo, derivado de los mayores grados de conocimiento que todos exigen. Un desempeño exitoso de cualquier individuo tiene un componente creciente de conocimiento y mucho más si su pretensión es hacerlo en un espacio social.
Esta educación tendrá un fuerte apoyo en la tecnología, no sólo como proveedora de dispositivos de almacenamiento y transferencia de información, sino como creadora de otros escenarios para el establecimiento de unas nuevas relaciones entre las personas ya no de su localidad sino del planeta.
Para lo primero deberá dotarse de una concepción crítica que le permita asegurarse un acceso cualificado a la información y para lo segundo, habilitarse como ciudadano del mundo.
Siguiendo los planteamientos de José Joaquín Brunner,[3]una aproximación a los cambios más relevantes que enfrenta la educación y de los cuales debe dar cuenta, pueden visualizarse en los siguientes aspectos:
1. “El conocimiento deja de ser lento, escaso y estable”; la nueva dinámica indica que se halla en permanente expansión y renovación.
2. “El establecimiento escolar deja de ser el único espacio mediante el cual las nuevas generaciones entran en contacto con el conocimiento y la información” Los medios de comunicación; las redes informáticas y la industria del conocimiento han creado múltiples canales mediante los cuales las nuevas generaciones acceden al conocimiento y a la información; “La palabra del profesor y el texto escrito dejan de ser los soportes exclusivos de la comunicación educacional”.
3. Este cambio tecnológico y la apertura hacia la economía global basada en el conocimiento llevan necesariamente a replantearse las competencias y destrezas que las sociedades deben enseñar y aprender basados en los siguientes principios: “mayor flexibilidad y atención a las características personales del estudiante, el desarrollo de las múltiples inteligencias de cada individuo para resolver problemas ambiguos y cambiantes del mundo real, habilidad para trabajar junto a otros y comunicarse en ambientes laborales crecientemente tecnificados, destrezas bien desarrolladas de lectura y computación, iniciativa personal y disposición a asumir responsabilidades”.
4. “Las tecnologías tradicionales del proceso educativo están dejando de ser las únicas disponibles para enseñar y aprender”, las tics están produciendo nuevas experiencias de aprendizaje, según se utilicen como una herramienta de apoyo o bien que originen otras prácticas dentro de nuevos entornos de aprendizaje”. La disyuntiva planteada en esta característica señala una discusión entre dos concepciones que actualmente dinamizan la visión de la tecnología y que en términos de Carina Lion se refieren al tecnoconocimiento[4] que alude a la comprensión de las tecnologías como vehículos de pensamiento y al infoconocimiento[5] o aquella poca distinción entre conocimiento e información.
5. “La educación deja de identificarse exclusivamente con el ámbito del estado nación e ingresa, ella también, en la esfera de la globalización”[6]. Surge entonces la inquietud sobre una pérdida adicional de soberanía por cuenta de la transnacionalización de los procesos educativos además de considerar una subordinación de los objetivos de la educación a la productividad del trabajo y a la competitividad de las empresas. La búsqueda de efectividad y eficiencia en los servicios educativos puede acrecentar las desigualdades entre instituciones y con ello acrecentar la inequidad en la distribución del ingreso”.
Desde este panorama, la inclusión de la variable tecnológica en la educación plantea diversos escenarios derivados de la forma en que ella se incluya y el tipo de educación propuesta, la cual se halla en estrecha relación con la concepción sobre su rol: Tecnología como mediadora de información o como constructora de conocimiento:
El primero de estos escenarios alude a una adaptación y adopción de la tecnología por parte de la tradición sin sufrir ninguna modificación, es decir, lo nuevo se instala sin producir cambios sustanciales.
El segundo parte de las posibilidades de las nuevas tecnologías digitales, combinadas con una noción interactiva y constructivista del aprendizaje; es un aprendizaje entre personas, mediado por máquinas inteligentes y vehiculizado a través de redes. Se pasa de la secuencialidad a los hipermedios, de la instrucción a la construcción, de la enseñanza centrada en el profesor a la enseñanza centrada en el alumno, de la absorción de materiales al aprender a aprender, de las salas de clase a los espacios de red, de la educación etaria al aprendizaje a lo largo de la vida, de la estandarización a la personalización, del profesor transmisor al profesor facilitador.
El tercero proviene de la interacción entre las motivaciones externas de la inclusión de la variable tecnológica y una forma tradicional de emprender la labor docente. En este caso existe una yuxtaposición de las necesidades del entorno manifiestas en las competencias solicitadas por el sistema productivo, en las demandas de destrezas que estarían generalizándose en la industria y en diversos sectores de servicios y las formas conservadoras de la educación, es decir, sino fuera por las exigencias externas de una capacitación en el manejo de las TIC´s la educación conservaría intactos sus modelos y establecería unas relaciones mínimas con el medio.
Es evidente que las razones para la adopción de la tecnología no provienen del desarrollo al interior de la escuela, ni es el producto de la discusión entre pares, más bien se trata de un añadido a la tarea educativa que se considera indispensable de satisfacer en aras de proporcionar habilidades para el ingreso al mundo laboral.
El cuarto escenario es aquel que podría denominarse el de los entornos virtuales de aprendizaje(Brunner), el que supone la conformación de una conciencia intersubjetiva de la sociedad en su conjunto mediada por las nuevas tecnologías. Este es claramente la utopía de carácter tecnológico en relación con el aprendizaje, la cual jalonará los diversos desarrollos que van desde la pedagogía hasta la construcción social y la que efectivamente configurará esa nueva sociedad basada en el conocimiento, que como lo señala el Banco Mundial, “hoy una revolución está en pleno desarrollo, impulsada por nuevas tecnologías que pueden transportar vastas cargas de información a cualquier parte del mundo en un pocos segundos. Tales avances en la comunicación harán posible la construcción de sociedades íntegramente nuevas en el ciberespacio, poniendo en contacto a gente con intereses comunes para compartir visiones e información"[7]
El recurso tecnológico y la nueva educación, para nosotros la educación del futuro, está fundada en sistemas interactivos tridimensionales, basados en computadoras, que emplean dispositivos para proporcionar al usuario un sentido de presencia en el espacio, sea visual, auditivo y a veces táctil u olfativo, fundados en lo que varios autores denominan como Realidad Virtual. Por primera vez la educación podrá salirse de las aulas para hallar su lugar en el ciberespacio.
Desde esta perspectiva, será posible poner a disposición, toda la información y el conocimiento disponibles; facilitar que los alumnos la absorban de acuerdo a sus necesidades, capacidades y en función del conocimiento previamente adquirido; y que lo hagan de la manera y de acuerdo a las formas de inteligencia que mejor les permitan avanzar.
Sin embargo esta visión optimista enfrenta varios desafíos, entre los cuales se destacan:
Educar con tics implica vincular su uso con la producción de sentido, tanto individual como colectivo, la cual se nutre permanentemente con la cultura. Se trata de infundir además del gusto, la responsabilidad por el encuentro entre cultura y tecnología, lo propio y lo exógeno, finalidad e instrumento. La Educación debe ser un espacio idóneo para pasar de los medios a las mediaciones.
El desafío hipertextual implica la mezcla de la lectoescritura, las imágenes, la oralidad y en el que se puede privilegiar una comunicación letrada, acústica o visual según la ocasión y el efecto deseado. Sin duda esto impacta la forma como el individuo adquiere, procesa y difunde el conocimiento. Si los estilos de la escuela están basados en la cultura letrada y en la compartimentación de géneros y materias, el hipertexto transgrede estas fronteras, ya no se trata de contenidos, sino de estilos de aprendizaje y enseñanza. Los cambios en el uso de la tecnología desafían el sistema tradicional de educación y surge entonces un interrogante ¿cómo utilizar estos dispositivos para potenciar el aprendizaje?
Por último, la interacción provocada por el uso de la tecnología, oscila entre medio y fin. Cuando se chatea la comunicación es el objeto mismo, pero cuando se busca información científica, la búsqueda es sólo el medio; en este sentido la educación manifiesta una tensión: en los niños y jóvenes el vínculo con la tecnología es lúdico y caótico, se privilegia la diversión y no su potencial para adquirir conocimiento; desde esta óptica el rol del profesor deberá tener la capacidad de brindar espacios donde el uso de la tecnología no pierda de vista el de ser medio y fin a la vez, espacios en que la comunicación se oriente a adquirir y procesar conocimientos con sentido de totalidad y de manera ordenada.
La reflexión crítica debe estar en la base de las prácticas de aprendizaje con tecnologías. Ante este horizonte, no cabe duda que la incorporación de las tecnologías de la información y la comunicación a la educación es un hecho que no se puede evadir, entre otras razones porque es la forma más fácil, económica y masiva de reducir la brecha digital. Si la inclusión social depende del mayor acceso al conocimiento, la participación en redes y el uso de tecnologías actualizadas son la clave para difundir ese acceso; pero por otro lado esto no significa que la digitalización de la educación nos ilumine el conocimiento o libere a los estudiantes de los vestigios de su ignorancia; tampoco garantiza la forma en que se resuelven las tensiones entre cultura escolar y cultura juvenil, y entre razón instrumental y producción de sentido.
La inclusión de la variable tecnológica es por tanto un acto deliberado y crítico, el cual obedece a unos propósitos de formación, sin los cuales no será posible trascenderla más allá de su esencia mecánica. De allí que, mientras algunos establecimientos educativos restringen el uso del computador a ejercicios mecánicos de aplicación, otros optimizan su potencial para el aprendizaje, la experimentación, construcción de proyectos y trabajos colaborativos. Mientras unos utilizan la red para divertirse, otros la aprovechan para aprender.
El desarrollo profesional de los docentes se constituye en una necesidad, ya no se reduce al conocimiento y manejo del computador y otros equipos. El actual reto está, sobre todo, en que los profesores y futuros profesores reflexionen, investiguen y comprendan cómo los estudiantes de hoy están aprendiendo a partir del uso cotidiano de la tecnología; cuáles son los estilos y ritmos de aprendizaje de la niñez y juventud, configurados desde el uso intensivo de las TICs; cuáles son las nuevas capacidades docentes requeridas para enfrentar adecuadamente estos desafíos y qué cambios deben producirse en la cultura escolar para avanzar de acuerdo a los tiempos, a las demandas sociales y a los intereses de los estudiantes.
El reto para la escuela y sus docentes está planteado, no se puede continuar la espera de ese gran cambio para un mejor futuro, el futuro es hoy, está aquí, esperando nuestra decisión...
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[1] Ponencia presentada en el Encuentro Internacional de Escuela y Poder Manizales, Universidad de Manizales, Noviembre 21, de 2007
[2] TOBÓN, Sergio y Núñez R. Ariel C. La gestión del conocimiento desde el pensamiento complejo: Un compromiso ético con el desarrollo humano. En: Revista EAN No. 58. Septiembre a diciembre de 2006.
[3] BRUNNER, José Joaquín. Educación: Escenarios de futuro. Nuevas Tecnologías y Sociedad de la Información. Chile, Preal, 2000.
[4] LION, Carina. Imaginar con tecnologías: Relaciones entre tecnologías y conocimiento. Buenos Aires (Argentina) La Crujía Ediciones, p.51.
[5] Ibid, p.85
[6] TEJADA, Fernández José. La Educación en el marco de una Sociedad Global: Algunos principios y nuevas exigencias. Universidad Autónoma de Barcelona: Profesorado, revista de currículum y formación del profesorado, 4 (1), (2000)
[7]BRUNNER, José Joaquín. La Educación al encuentro de nuevas tecnologías. p.51 En: http://mt.educarchile.cl/mt/jjbrunner/archives/2005/08/la_educacion_al.html
miércoles, 28 de mayo de 2008
lunes, 19 de mayo de 2008
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